Manifiesto por la solidaridad (1ª aniversario)

Hoy hace un año que miles de blogs en todo el mundo publicaban el Manifiesto por la Solidaridad, cuya redacción se fraguó en el blog de Cornelius.Hace un año, este blog no existía. Pero un año después este blog se suma a esta iniciativa y publica el manifiesto íntegro para conmemorar el primer aniversario.
(Quiero dar las gracias a El Blog de Canoso ya que ha sido a través suyo que he conocido el manifiesto)

MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD

QUIENES SOMOS:

Los que suscribimos este manifiesto somos ciudadanos en el pleno uso de nuestros derechos civiles, y titulares de la soberanía popular, de la cual emanan los poderes del Estado.

Los firmantes nos dirigimos a todos los ciudadanos del mundo, conocedores de la situación de pobreza, hambre y enfermedad en la que se encuentra gran parte de la población humana en un momento histórico, como el actual, en el que se disponen de los suficientes medios políticos, económicos y científicos que pudieran solucionar estos problemas.

Este manifiesto tiene vocación de universalidad, y va dirigido a toda la humanidad, a cada ser humano que habita el planeta, para que tome conciencia de la terrible situación a la que se enfrentan millones de personas y de alguna manera actúe en consecuencia para terminar con esta insostenible situación. Por ello la versión original en español será traducida a diversas lenguas, pues nuestro propósito consiste en hacer oír la voz de la opinión pública en los lugares en las que se toman las decisiones políticas y económicas del mundo.

A QUIÉN NOS DIRIGIMOS:

Nos dirigimos a la clase política gobernante de nuestros países; así como a los más altos mandatarios de las Organizaciones Internacionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas, y a los Presidentes y Gobiernos de los países más poderosos económicamente de la Tierra.

LES MANIFESTAMOS:

1.- Que este texto tiene su origen en la constatación de la extrema situación de necesidad y de hambre que sufre una gran parte de la población de la Tierra y en el desigual e injusto reparto de bienes que existe actualmente en el mundo. Entendemos que la ecuanimidad y la armonía en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, por lo cual es inadmisible que una gran parte de la población mundial tenga que enfrentarse a una realidad tan precaria, a tal grado de injusticia y desigualdad, a tanta hambre, pobreza y desnutrición.

2.- Que consideramos que dicha situación es intrínsecamente perversa y no admisible ni moral ni éticamente, dado que todos los seres humanos nacen libres e iguales. Igualmente, tenemos presente que todos los ciudadanos del mundo tienen esos derechos desde el mismo instante de su nacimiento y no como una promesa futura cuya conquista dependa de la realidad política, social o económica de sus países.

3.- Que defendemos que es completamente injusto, inmoral y un crimen humanitario punible ante los tribunales internacionales y la Historia que, en pleno Siglo XXI, existan seres humanos que pasen hambre en el mundo, y que mueran por ello. Que es un agravante de ese crimen que, existiendo las leyes internacionales suficientes, así como los medios técnicos, económicos y científicos para corregir dicha situación, los que ejercen el poder en el mundo no lleven a cabo las acciones necesarias para solucionar lo que generaciones futuras calificarán de verdadero genocidio en el que serán culpables todos aquellos que, teniendo los medios para solucionar el problema, no los hayan empleado.

4.- Que consideramos que esta injusta situación es contraria al Derecho Natural, a los Derechos Humanos y a las normas de la más elemental ética, y entendemos que ha llegado el momento de que la voz de la opinión pública exija de sus gobernantes el final de tal estado de cosas.

5.- Que el presente manifiesto no es un manifiesto utópico; y que tampoco es un manifiesto político, ni se pretende con el mismo la instauración de un nuevo orden político o socio-económico mundial, ni ningún menoscabo del tejido empresarial, sanitario y social del mundo desarrollado, sino la más elemental justicia con los desfavorecidos.

POR TODO ELLO, EXIGIMOS A NUESTROS GOBERNANTES:

1.- La adopción de medidas inmediatas y urgentes para paliar tal situación de hambre, enfermedad y desnutrición en el tercer mundo. Consideramos que tales medidas no constituyen una utopía, sino que son perfectamente viables y posibles.

2.- Mantener el compromiso de cumplir los Objetivos del Milenio que, establecidos por Naciones Unidas en el año 2000, definen los principios a los que ha de ajustarse la actuación de los países y del sistema económico internacional para superar, con el horizonte fijado en 2015, las injusticias que aquejan a la humanidad.

3.- La realización de acciones solidarias sistemáticas con los países más desfavorecidos y que se establezca un orden lógico y humano de prioridades en la política económica, con proyectos inteligentes que creen riqueza y puestos de trabajo en los países afectados, facilitando un desarrollo sostenible y un progreso que les ayude a la consolidación de una red sanitaria, económica y social estable que haga posible el retorno a una situación de partida igualitaria.

4.- Que se tomen las medidas necesarias para que los países ricos destinen una parte de sus presupuestos a la creación de riqueza, de empresas y de fuentes de trabajo en los países afectados; así como la adopción de un acuerdo internacional, que debería subscribirse en la ONU de obligado cumplimiento para los países desarrollados.

5.- La implantación de un código ético que regule la estrategia de las empresas multinacionales, así como la eliminación de los paraísos fiscales y la aplicación de la tasa Tobin, ú otra similar, a las transacciones comerciales internacionales, que permita crear un fondo de solidaridad gestionado por Naciones Unidas.

6.- No aceptaremos simples declaraciones de principios que no se traduzcan en políticas concretas. En definitiva, APELAMOS al sentido de la generosidad y humanidad de todos, y fundamentalmente de la clase política internacional económicamente poderosa.

Desde la tierra que espera y cree firmemente en la Solidaridad que construya un mundo mejor y más justo, a 30 de enero de 2009″

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Paradojas de la ley.

Esta mañana me ha llegado a mi buzón este correo electrónico. Es de esos que suelen circular por la red y que quizás muchos ya lo habréis leído. Pero después de leerlo he decidido publicarlo.

Éste es el correo:

“La ley en España… :
A VER SI HAY ALGÚN EXPERTO CONOCEDOR DE LA LEY QUE PUEDA ACLARAR
ESTOS DATOS.

1. SUPUESTO

a) PEPE se descarga una canción de Internet.

b) PEPE decide que prefiere el disco original y va a El Corte Inglés a
hurtarlo. Una vez allí, y para no dar dos viajes, opta por llevarse
toda una discografía. La suma de lo hurtado no supera los 400 euros.

ACLARACIÓN: La descarga de la canción sería un delito con pena de 6
meses a dos años. El hurto de la discografía en El Corte Inglés ni
siquiera sería un delito, sino una simple falta (art. 623.1 del Código
Penal).

2. SUPUESTO

a) CARMEN se descarga una canción de Internet.

b) CARMEN va a hurtar a El Corte Inglés y, como se la va la mano, se
lleva cincuenta compactos, por valor global de 1.000 euros.

ACLARACIÓN: Seguiría siendo más grave la descarga de Internet. El
hurto sería un delito, porque supera los 400 euros, pero sería de
menor pena que la descarga (art. 234 del Código Penal).

3. SUPUESTO

a) JOAQUÍN , en el pleno uso de sus facultades mentales, se descarga
una canción de Malena Gracia.

b) JOAQUIN en un descuido de Malena Gracia, se lleva su coche y lo
devuelve 40 horas después.

ACLARACIÓN: Sería mas grave la descarga. El hurto de uso de vehículo
tiene menos pena, a tenor del articulo 244.1 del Código Penal.

4. SUPUESTO

a) Ocho personas se intercambian copias de su música favorita.

b) Ocho personas participan en una riña tumultuosa utilizando medios o
instrumentos que pueden poner en peligro sus vidas o su integridad
física.

ACLARACIÓN: Es menos grave participar en una pelea que participar en
el intercambio de compactos. Participar en una riña tumultuosa tiene
una pena de tres meses a un año (art. 154 del Código Penal)y el
intercambio tendría una pena de 6 meses a 2 años (art. 270 del Código
Penal). Si algún día te ves obligado a elegir entre participar en un
intercambio de copias de CDs o participar en una pelea masiva, escoge
siempre la segunda opción, que es obviamente menos reprobable.

5. SUPUESTO

a) JUAN copia la última película de su director favorito de un DVD que
le presta su secretaria Susana.

b) JUAN,aprovechando su superioridad jerárquica en el trabajo, acosa
sexualmente a su secretaria Susana.

ACLARACIÓN: El acoso sexual tendría menos pena según el artículo 184.2
del Código Penal.

6. SUPUESTO

a) MÓNICA Y CRISTINA van a un colegio y distribuyen entre los alumnos
de preescolar copias de películas educativas de dibujos animados
protegidas por copyright y sin autorización de los autores.

b) MÓNICA Y CRISTINA van a un colegio y distribuyen entre los alumnos
de preescolar películas pornográficas protagonizadas y creadas por la
pareja.

ACLARACIÓN: La acción menos grave es la de distribuir material
pornográfico a menores según el articulo 186 del Código Penal. La
distribución de copias de material con copyright sería un delito al
existir un lucro consistente en el ahorro conseguido por eludir el
pago de los originales cuyas copias han sido objeto de distribución.

7. SUPUESTO

a) NACHO, que es un bromista, le copia a su amigo el último disco de
Andy y Lucas, diciéndole que es el ‘Kill’em All’ de Metallica.

b) NACHO, que es un bromista, deja una jeringuilla infectada de SIDA
en un parque público.

ACLARACIÓN: La segunda broma sería menos grave, a tenor del artículo
630 del Código Penal

8. SUPUESTO

a) ANTONIO fotocopia una página de un libro.

b) ANTONIO le da un par de puñetazos a su amigo por recomendarle ir a
ver la película ‘ La Jungla 4.0’.

ACLARACIÓN: La acción más grave desde un punto de vista penal sería la
‘a’, puesto que la reproducción, incluso parcial, seria un delito con
pena de 6 meses a dos años de prisión y multa de 12 a 24 meses. Los
puñetazos, si no precisaron una asistencia médica o quirúrgica, serían
tan solo una falta en virtud de lo dispuesto en el artículo 617 en
relación con el 147 del Código Penal.

Hala, ya sabéis: pegad, violad, acosad, robad, pero no uséis el “emule ese”.

¡A ver si le damos a esto un paseo por toda la red y, por vergüenza o
decencia, algún legislador pone algún remedio… aunque lo dudo!”

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La promesa

Hace muchos, muchos años, en la ciudad de Toledo vivía un médico judío, el mejor de toda la ciudad, su fama era tanta que había llegado hasta el sultán. Cuando uno de sus hijos enfermó de una extraña dolencia fue requerido para que examinara al pequeño príncipe. Ninguno de sus “insignes” médicos reales, que decían haber estudiado en Ispahán con el gran Avicena, era capaz de diagnosticar que mal padecía el pequeño. El buen doctor consiguió determinar la dolencia que le aquejaba y tratarlo para que en unos pocos días estuviera curado. El sultán agradecido le nombró su médico personal, y le quiso recompensar concediéndole su mayor deseo… El pobre doctor se quedó pensativo, no quería agraviar al sultán, pero creía imposible que pudiera concederle su mayor deseo, pues era algo que no estaba en manos de ningún mortal. Su mayor deseo, y el de Rebeca, su amada esposa, era tener un hijo… pero Dios no les había bendecido con uno. Y aunque gran parte de su familia le aconsejaba que repudiara a su esposa y se volviera a casar con alguna joven doncella, y poder asegurarse una descendencia, el no podía ni siquiera pensar en dejar a Rebeca, de la que seguía tan enamorado como cuando la vio por primera vez, cuando eran niños.
El médico todavía guardaba en su memoria ese mágico momento. Había estado jugando con otros niños a la orilla del río, y como tantas veces, habían terminado en una pelea, en la que él había terminado con la nariz sangrando y bastantes magulladuras… Estaba bastante preocupado, sabía que se ganaría una buena regañina de su padre, cuando se fijó en una niña solitaria que estaba cogiendo flores silvestres. La niña, al verle sangrar, acudió corriendo a socorrerlo. Entonces él la reconoció, se trataba de Rebeca, la hija de Miriam la partera de la Aljama, una niña extraña y solitaria. Rebeca le cortó la hemorragia nasal, y le limpió algunas de las magulladuras. Y él se sorprendió a darse cuenta que los ojos de Rebeca eran del color de la miel, y había en ellos una dulzura, que hacía olvidar el resto de su aspecto, bastante descuidado y vulgar. Desde ese día se hicieron amigos, él le contaba historias de lejanos lugares y de aventuras, y ella le hablaba de las plantas y de sus propiedades…

Así fueron creciendo, y llegó un momento que los demás no veían con buenos ojos el que estuvieran siempre juntos, según ellos no era apropiado, y quisieron separarlos…..”

El joven doctor tuvo que enfrentarse a su familia, que se oponían a su
amor por considerarla poco apropiada por su carácter rebelde y
extraño, además de poco agraciada. Incluso le habían concertado un
matrimonio con una bellísima doncella con muchas virtudes, la esposa
perfecta.
El joven doctor se opuso a los designios de su familia, y tras una
violenta discusión con su padre, este le expulso de casa,
desheredándolo y prohibiendo incluso la mención de su nombre.
El pobre joven abandonó el que hasta entonces había sido su hogar, tan
solo llevaba una pequeña bolsa con las escasas pertenencias que le
dejaron llevarse. Tenía la intención de ir a la ciudad de Córdoba,
donde quería estudiar medicina, algo que siempre había deseado pero a
lo que siempre se habían opuesto su familia. Pero antes de marchar
quería decirle a Rebeca que cuando se hubiera labrado un futuro para
los dos, volvería para casarse con ella, y ya nada ni nadie los
separaría jamás. Pero cuando llego a su casa, la encontró esperándole,
con una bolsa preparada y despidiéndose de su madre, que lloraba
desconsolada.
Al ver su cara de sorpresa, Rebeca le explico que si él se marchaba,
ella no quería seguir allí. Además, le dijo, ella tenía parientes en
Córdoba, que les acogerían.
La voz del sultán lo sacó de sus recuerdos. Le urgía a que le revelara su deseo. “Soy el sultán de los creyentes, mi palabra es la ley, tu pide y serás recompensado”. Ante estas palabras el buen doctor no tuvo más que confiarle su deseo, asustado ante la reacción del soberano. Era obvio que no podría recompensarlo y temía su furia y su castigo. Para su sorpresa, el mandatario no se enfadó, reconoció que eso sólo estaba en manos de Alá el grande y misericordioso, pero que por lo menos aceptara su hospitalidad, al menos por un día. Celebraría una gran fiesta en su honor. Pensó en Rebeca, que lo esperaría impaciente en casa; pero el sultán le aseguró que su esposa sería informada convenientemente del gran honor que se le dispensaba, así que no le quedó más remedio que aceptar. No era sensato enemistarse con tan poderoso señor.
El sultán dispuso que fuera tratado con los más altos honores. Fue conducido por dos sirvientes hasta los baños, donde disfrutó de las delicias de un baño aromático y de un masaje relajante que le hizo sentir mucho más joven. Los aromas de los aceites le transportaron a su juventud, a aquellos primeros días en Córdoba; se habían alojado con los tíos de Rebeca, que eran mercaderes de especias y aceites. ¡Cómo le hubiera gustado tener a su lado a la que tanto amaba!
Pero aunque el sultán no demostró su cólera ante el médico, no por eso dejaba de estar furioso. Él, el más poderoso había sido humillado por un simple medicucho y además judío. Eso era intolerable. Por eso mientras el doctor estaba disfrutando de las delicias de sus baños, él maquinaba la manera de que tuviera su deseo. Había dado su palabra y la cumpliría, costara lo que costara. Decidió que durante la fiesta le ofrecería el mejor vino especiado de todo el reino, y además le añadiría un potente alucinógeno. Mandó llamar a su hija mayor, la princesa más hermosa de la tierra y todavía doncella. Le ordenó que esa noche se vistiera con sus mejores galas pues debía pasar la noche con su invitado. Eso sí, no debería decir ni una palabra y marcharse antes del alba. La princesa, acostumbrada a obedecer a su padre y señor, se limitó a asentir con la cabeza aunque le extrañaba muchísimo la petición, siempre había vivido protegida, nunca había salido de palacio y había pena de muerte para aquel que se acercara a ella o la mirara si quiera. Se guardó sus dudas y miedos y se dispuso a cumplir la voluntad de su señor.
La fiesta fue digna de un rey. Los mejores músicos y las bailarinas más insinuantes. Un placer para los sentidos. El médico bebió el vino que le ofrecía el sultán. Sabía dulce y nada más beberlo embotó sus sentidos y confundió su mente. Se sentía eufórico y feliz. Al terminar se dirigió a los aposentos que le había asignado el soberano. Sólo pensaba en Rebeca, en lo mucho que desearía tenerla a su lado. Al entrar en la alcoba vio a una joven esperándole en ella. El negro pelo, suave y sedoso y sus ojos de miel le hicieron creer que era su esposa. La abrazó y la besó como si le fuera la vida en ello.
A la mañana siguiente se despertó con la vaga sensación que había tenido un sueño muy bello. Había soñado con Rebeca y aquella primera noche juntos. Pensó que el vino del sultán era realmente fuerte y que ya no estaba para esas fiestas de la corte. Se aseó y se preparó para volver a su casa. Al llegar, le recibió su esposa, le había preparado el desayuno como hacía cada mañana antes de que atendiera su consultorio. Mientras desayunaban le relató lo que le había pasado en palacio, pero omitió lo del sueño. No sabía porque lo había hecho, nunca le había ocultado nada, pero desechó este pensamiento, sólo era un sueño y tenía pacientes que atender.
La vida seguía su curso. Aquel incidente quedó olvidado rápidamente. El invierno trajo consigo una epidemia y el médico no daba abasto. Pasó el invierno y llegó una primavera cálida y muy soleada. La tranquilidad había vuelto a sus vidas.
Pero una mañana, nueve meses después de aquella fiesta en palacio, el doctor fue requerido urgentemente por el sultán. Pero esta vez requerían también a su esposa. Extrañados, acudieron a palacio lo más rápido posible. Les recibió el mismo sultán en persona. La princesa Noor estaba de parto y la cosa no iba bien, la vida de la joven peligraba. El soberano, con los ojos anegados de lágrimas le suplicaba que salvaran a su hija, que todo era culpa suya y que era demasiado joven para morir. Rebeca echó de la habitación a todas las mujeres que atendían a la princesa, que más que ayudar estaban estorbando, una vez solos examinaron a la paciente. Rebeca era una excelente partera, como lo había sido su madre. En seguida vio que el niño venía de nalgas y que la joven no dilataba. El doctor no se lo pensó, tenía que hacerle una incisión o morirían los dos. Miró a los ojos a la princesa para tranquilizarla y en ese momento recordó esa mirada y el sueño de aquella noche. Y tuvo un presentimiento, supo que aquello no había sido un sueño.
Ayudado por su esposa, practicó la cesárea a la joven y sacó al bebé. Era un varón que rompió a llorar con fuerza en cuanto Rebeca lo tomó en sus brazos. El doctor respiró, el bebe estaba a salvo, ahora debía salvar a la madre. Suturo la incisión en el vientre de la joven y la vendó cuidadosamente. Sí no había fiebre era posible que sobreviviera. Rebeca se quedó a su lado para cuidarla y su marido salió con el bebé a dárselo a su abuelo.
El sultán, al verlo se arrodilló en el suelo para agradecer a su dios que los hubiera salvado, que no le hubiera castigado por su arrogancia. Luego, sin querer coger al niño en brazos le confesó la verdad. Que ese niño era su hijo. Que lleno de ira por su osadía de pedirle algo que no pudiera conceder se juró que cumpliría su promesa. Le contó cómo le dio un alucinógeno con el vino y como ordenó a su hija que introdujera en su habitación y pasara la noche con él. Que ahora se arrepentía de su absurda decisión, que había cumplido con su promesa pero casi había perdido a su hija, su favorita, la más amada de todos sus hijos.
El médico no contestó, entregó el niño a una nodriza para que lo alimentara y volvió a la habitación. La madre dormía y parecía tranquila. Eso era bueno, no parecía tener fiebre, por lo que era posible que se salvara. Rebeca estaba a su lado, acariciándole el pelo y cantándole una canción de cuna. La miró a los ojos, debía explicarle la verdad. Temía romperle el corazón, sabía que la noticia le dolería y era posible que eso matara el amor que ella sentía; pero sería sincero, ella no se merecía una mentira. Pero no hicieron falta las palabras, de alguna manera ella lo sabía. Y en sus ojos vio que no estaba enfadada, vio la misma dulzura de siempre. Y vio que amaba a ese niño con todo su corazón.
Pero la princesa, a pesar de los cuidados de Rebeca, no pudo superar el postparto y murió a la noche siguiente. El sultán estaba destrozado por la muerte de su hija, pero sobre todo por saberse el culpable de su muerte. Le suplicó al doctor que se llevara al niño con ellos, y le pidió que lo perdonara por su orgullo y su insensatez. Y besando la frente del bebé lo entregó a Rebeca. Sabía que estaría bien cuidado, que sería muy querido y que crecería feliz… que estaría bien alejado de alguien que había sacrificado lo que más quería por una absurda promesa.

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A partir de hoy red y libertad. (copiado, pegado y referenciado)

COPIADO Y PEGADO DE RAYAJOS EN EL AIRE, QUE LO COPIÓ DE EL BLOG DE CANOSO, QUE LO COPIÓ DE MICROSIERVOS

Consideramos imprescindible la retirada de la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible por los siguientes motivos:

1.Viola los derechos constitucionales en los que se ha de basar un estado democrático en especial la presunción de inocencia, libertad de expresión, privacidad, inviolabilidad domiciliaria, tutela judicial efectiva, libertad de mercado, protección de consumidoras y consumidores, entre otros.

2.Genera para la Internet un estado de excepción en el cual la ciudadanía será tratada mediante procedimientos administrativos sumarísimos reservados por la Audiencia Nacional a narcotraficantes y terroristas.

3.Establece un procedimiento punitivo «a la carta» para casos en los que los tribunales ya han manifestado que no constituían delito, implicando incluso la necesidad de modificar al menos 4 leyes, una de ellas orgánica. Esto conlleva un cambio radical en el sistema jurídico y una fuente de inseguridad para el sector de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación). Recordamos, en este sentido, que el intercambio de conocimiento y cultura en la red es un motor económico importante para salir de la crisis como se ha demostrado ampliamente.

4.Los mecanismos preventivos urgentes de los que dispone la ley y la judicatura son para proteger a toda ciudadanía frente a riesgos tan graves como los que afectan a la salud pública. El gobierno pretende utilizar estos mismos mecanismos de protección global para beneficiar intereses particulares frente a la ciudadanía. Además la normativa introducirá el concepto de «lucro indirecto», es decir: a mí me pueden cerrar el blog porque «promocionó» a uno que «promociona» a otro que vincula a un tercero que hace negocios presuntamente ilícitos.

5.Recordamos que la propiedad intelectual no es un derecho fundamental contrariamente a las declaraciones del Ministro de Justicia, Francisco Caamaño. Lo que es un derecho fundamental es el derecho a la producción literaria y artística.

6.De acuerdo con las declaraciones de la Ministra de Cultura, esta disposición se utilizará exclusivamente para cerrar 200 webs que presuntamente están atentando contra los derechos de autor. Entendemos que si éste es el objetivo de la disposición, no es necesaria, ya que con la legislación actual existen procedimientos que permiten actuar contra webs, incluso con medidas cautelares, cuando presuntamente se esté incumpliendo la legalidad. Por lo que no queda sino recelar de las verdaderas intenciones que la motivan ya que lo único que añade a la legislación actual es el hecho de dejar la ciudadanía en una situación de grave indefensión jurídica en el entorno digital.

7.Finalmente consideramos que la propuesta del gobierno no sólo es un despilfarro de recursos sino que será absolutamente ineficaz en sus presuntos propósitos y deja patente la absoluta incapacidad por parte del ejecutivo de entender los tiempos y motores de la Era Digital.

La disposición es una concesión más a la vieja industria del entretenimiento en detrimento de los derechos fundamentales de la ciudadanía en la era digital. La ciudadanía no puede permitir de ninguna manera que sigan los intentos de vulnerar derechos fundamentales de las personas, sin la debida tutela judicial efectiva, para proteger derechos de menor rango como la propiedad intelectual. Dicha circunstancia ya fue aclarada con el dictado de inconstitucionalidad de la ley Corcuera (o «ley de la patada en la puerta»). El Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet, respaldado por más de 200.000personas, ya avanzó la reacción y demandas de la ciudadanía antes la perspectiva inaceptable del gobierno. Para impulsar un definitivo cambio de rumbo y coordinar una respuesta conjunta, el 9 de enero se ha constituido la Red SOStenible, una plataforma representativa de todos los sectores sociedad civil afectados. El objetivo es iniciar una ofensiva para garantizar una regulación del entorno digital que permita expresar todo el potencial de la Red y de la creación cultural respetando las libertades fundamentales. En este sentido, reconocemos como referencia para el desarrollo de la era digital, la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento, un documento de síntesis elaborado por más de cien expertos de 20 países que recoge los principios legales fundamentales que deben inspirar este nuevo horizonte.
En particular, consideramos que en estos momentos es especialmente urgentes la implementación por parte de gobiernos e instituciones competentes, de los siguientes aspectos recogidos en la Carta:

1.Los artistas como todos los trabajadores tienen que poder vivir de su trabajo (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo B. «Estímulo de la creatividad y la innovación», de la Carta);

2.La sociedad necesita para su desarrollo de una red abierta y libre (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo D, «Acceso a las infraestructuras tecnológicas», de la Carta);

3.El derecho a cita y el derecho a compartir tienen que ser potenciado y no limitado como fundamento de toda posibilidad de información y constitutivo de todo conocimiento (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo A, «Derechos en un contexto digital», de la Carta);

4.La ciudadanía debe poder disfrutar libremente de los derechos exclusivos de los bienes públicos que se pagan con su dinero, con el dinero publico (referencia punto 2 «Demandas legales», párrafo C, «Conocimiento común y dominio público», de la Carta);

5.Consideramos necesaria una reforma en profundidad del sistema de las entidades de gestión y la abolición del canon digital (referencia punto 2 «Demandas legales«, párrafo B, «Estímulo de la creatividad y la innovación», de la Carta).

Por todo ello hoy se inicia la campaña Internet no será otra tele y se llevarán a cabo diversas acciones ciudadanas durante todo el periodo de la presidencia española de la UE. Consideramos particularmente importantes en el calendario de la presidencia de turno española el II Congreso de Economía de la Cultura (29 y 30 de marzo en Barcelona), Reunión Informal de ministros de Cultura (30 y 31 de marzo en Barcelona) y la reunión de ministros de Telecomunicaciones (18 a 20 de abril en Granada).

La Red tiene previsto reunirse con representantes nacionales e internacionales de partidos políticos, representantes de la cultura y delegaciones diplomáticas.
¡¡¡ÚNETE, COPIA, PEGA Y REFERENCIA!!!

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¡Gracias!

Hoy es un día muy especial para este blog. Ha sido galardonado con el Premio Rayajos 2009, premio que otorga el blog Rayajos en el aire (un blog que os recomiendo a todos, por lo original de su diseño y lo interesante de sus entradas, o rayajos que diría él).

La verdad es que me siento muy honrada por haber ganado este premio. No me esperaba ganarlo. Había muchos blogs nominados y todos muy buenos. Si para mí la nominación ya había sido un premio, imaginaros como me siento hoy… ¡¡¡Gracias Chema por este regalo de reyes en forma de premio!!!
Este premio lo quiero compartir con todos vosotros, seguidores y lectores de este pequeño mundo de fantasía; sin vosotros nada de esto tendría sentido. Gracias por estar ahí. Pero me vais a permitir que dedique este premio muy especialmente a una persona muy especial. Mi abuelo. Él fue quien me contó mis primeros cuentos y quien, de alguna manera, me sigue susurrando los cuentos que aquí podéis leer.
¡¡¡Muchas gracias, de corazón!!!

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Isolda (Epílogo)

Al finalizar las vacaciones Manuel volvió a París, a sus estudios e Isolda regresó al internado. Su abuelo le había dicho que no tenía que hacerlo si no quería, pero ella no era de las que abandonaban, terminaría el curso. Además quería despedirse de la Srta. Lemon, que tan buena había sido con ella. Siempre recordaría aquellas tardes, con su cacao recién hecho y esas galletas de jengibre que ella le servía, y sus conversaciones inacabables sobre libros, o de cómo la había animado a escribir sus pequeñas fantasías. Tampoco olvidaría ese último día en ese colegio. Lloró al despedirse de sus profesoras y de las que habían sido sus compañeras, al final había terminado haciendo amigas, ¡quién lo iba a decir!.
Y ese verano, en París, Manuel y ella se casaron. Eran muy jóvenes, de hecho ni siquiera eran mayores de edad, pero contaban con la bendición de su abuelo, convertido en su mayor benefactor. Vivían en una pequeña buhardilla en el barrio más bohemio de París. Algo muy modesto y sencillo, lejos del lujo al que había estado acostumbrada pero más feliz de lo que había sido nunca. Y fue allí donde comenzó a escribir sus pequeñas historias, esas que le explicaba a su padre cada mañana en sus desayunos. Tuvo un sueño muy extraño, soñó con su padre, y fue un sueño tan vívido que se despertó con la sensación que había sido real, que habían vuelto al palacete a aquellas mañanas maravillosas, cuando el dejaba su diario para escucharla divagar sobre el país de las hadas. Al despertar supo que estaba embarazada, y que escribiría todos aquellos cuentos.
Manuel completó sus estudios con las mejores clasificaciones, y feliz de poder dedicarse por fin a construir el mundo que le había prometido a su esposa cuando sólo eran dos niños. Pero el destino le tenía destinado otro fin. Tras el inesperado fallecimiento del abuelo de Isolda, la familia tuvo que regresar a Barcelona para hacerse cargo de los negocios, y que hasta entonces había gestionado su abuelo. Regresaron al palacete, donde nació su primer hijo, un varón al que pusieron por nombre Juan, como el padre de Isolda. Y convirtieron el antaño frío palacete, en un hogar cálido, acogedor y lleno de vida.
Pero eran tiempos revueltos en toda Europa. Cuando estalló la guerra civil toda esta felicidad y tranquilidad saltó por los aires. Pero cuando más dura era la situación, Isolda más escribía, creaba mundos más allá del arco iris, donde no había penas ni dolor. Cuentos que contaba a sus hijos, en los refugios mientas las bombas caían, y que todos los que estaban a su lado escuchaban para ahuyentar el miedo. Y al final… el exilio. Primero Londres, para terminar en Nueva York, donde Manuel encontró trabajo en una gran empresa de ingeniería. Isolda seguía escribiendo.
Durante su estancia en Londres, se habían reencontrado con Elaine, su antigua institutriz. Ella los había acogido en su casa cuando llegaron. Se había casado con un profesor de literatura al que le encantaron sus cuentos. Gracias a él se publicaron sus primeros cuentos.
Las cosas marchaban bien, después de la guerra había muchísimo trabajo, y gracias a su inteligencia y su pericia fue progresando y pronto montó su propia empresa, con grandes proyectos que le dieron fama y fortuna. La familia crecía, los hijos se iban casando y llegaron los nietos.

Casi sin darse cuenta se habían convertido en un par de ancianitos. Habían vivido muchas cosa, buenas y malas. Nunca habían sentido nostalgia por lo que habían dejado atrás. Pero un día de Octubre, sentados viendo la televisión sintieron que debían volver a “casa”, a la ciudad que habían tenido que dejar atrás hacía tanto tiempo. ¡¡¡Su ciudad iba a organizar una Olimpiada!!! ¡Qué mejor momento para volver!
Apenas reconocían su ciudad. Estaba tan cambiada y moderna, tantas cosas por descubrir. El palacete seguía en pie, de hecho estaba mejor que nunca. Era la sede social de una empresa multinacional que lo había restaurado (no en vano había sido construido por uno de los mejores arquitectos de su época), y lucía como en sus mejores tiempos. Quisieron visitarlo por dentro, pero el conserje no se lo permitió, los tomó por excéntricos turistas americanos, de esos que creen que son los amos del mundo, y los echó con malos modos. Manuel quiso enfrentarse a él, decirle que tenían todo el derecho de estar ahí, pero ella no le dejó hacerlo. No valía la pena.
Abandonaron el edificio, se miraron a los ojos y supieron que ambos pensaban lo mismo. ¡¡¡La playa!!! Visitarían su playa, esa en la que se habían despedido hacía ahora tantos años. Y allí, sentados en la arena, en silencio como entonces, con las manos unidas, se besaron como si aquel fuera su primer beso.

Isolda. (final)

Isolda veía caer la lluvia desde la ventana de su habitación. Una fina llovizna caía en la fría mañana, la mañana de Navidad. Y dos gruesos lagrimones rodaban por sus mejillas, era la primera Navidad sin su padre… y ni siquiera Manuel estaba a su lado. Se sentía sola y perdida, y ni siquiera el hecho de no tener que pasar las vacaciones en el viejo palacete la consolaba, aunque reconocía que habría sido peor si hubiera tenido que pasar la Navidad allí. No pudo evitar ciertos recuerdos de las navidades pasadas. Habían sido los mejores momentos de su vida. Su padre siempre las había hecho especiales.
Con un movimiento de cabeza desechó estos pensamientos. La nostalgia no la ayudaría. Y tampoco podía quejarse. Por lo menos estaba lejos del internado. Por unos días pensó que debería quedarse allí. La primera carta que recibía de su madre era para decirle que tendría que quedarse allí en vacaciones porque ella pasaría la Navidad en Viena con unos amigos, que necesitaba salir un poco para superar la tristeza que sentía. La noticia no dejó de sorprenderla, pero cuando supo que todas sus compañeras se marchaban a sus casas en vacaciones, pensó que no estaría mal. Pasaría esos días tocando el piano en el aula de música y en la biblioteca, tomando ese delicioso chocolate que la Srta. Lemon le preparaba cada tarde, cuando iba a cumplir su “castigo”. Pero el día antes de terminar las clases, la directora la llamó a su despacho, algo bastante insólito, porque desde aquel incidente, Isolda se mantenía al margen de sus compañeras y de sus burlas, y no había vuelto a tener que ser reprendida.
-“Te he mandado llamar” –le dijo la directora con voz algo severa –“porque he recibido una carta de tus abuelos. En ella me informan que pasarás las vacaciones con ellos. Sé que tu madre me había pedido que te quedaras aquí estos días, pero personalmente creo que será mejor que los pases en familia. Serán unos días difíciles para ti y pasarlos aquí sola no te haría ningún bien.” –Su voz ahora era más suave, casi dulce. –“Tu comportamiento estos meses ha mejorado mucho, tus profesoras están contentas contigo, y la Srta. Lemon dice que eres una gran ayuda para ella y quiere que le sigas ayudando en la biblioteca hasta final de curso, si no tienes inconveniente, por supuesto. Por eso quiero que mañana vayas con tus abuelos y pases unas buenas vacaciones.”
Esa noticia sí que la había sorprendido. ¡Sus abuelos vendrían a buscarla! La noticia le había alegrado bastante. Cierto es que la relación entre su padre y su abuelo nunca fue demasiado buena, pero desde que su padre murió, su abuelo se había preocupado muchísimo por ella. Y su sorpresa fue mayor cuando, al día siguiente sus abuelos le dijeron que se quedarían en Londres, en la casita en la que habían pasado el verano.
Allí estaba, llorando mientras veía caer la fina lluvia. Y releyendo la última carta de Manuel. Le había llegado justo antes de empezar las vacaciones. En ella le hablaba de lo difíciles que eran las clases y de lo severos que eran algunos profesores, de los amigos que había hecho, de lo deliciosos que estaban los croissants recién horneados (debajo de la habitación donde vivía había un pequeño horno) y no pudo evitar sonreír, a pesar de sus lágrimas. Era bastante obvio que lo estaba pasando bien en París, ¡¡¡pero si hasta le habían invitado a pasar las fiestas en la campiña!!! Se alegraba que todo le fuera bien. Pero lo añoraba muchísimo, cada día más.
Después del desayuno le contestaría. Le mentiría, le diría que lo estaba pasando muy bien. No quería preocuparlo. Le conocía lo suficiente para saber que sería capaz de dejarlo todo y venir a consolarla, por eso lo mejor era mentirle, hacerle creer que todo iba bien. Él se merecía poder cumplir su sueño. Pero ahora mejor sería vestirse y bajar a desayunar. Sus abuelos estarían ya esperándola y de seguro que tendrían alguna sorpresa. Su abuelo le había prometido el mejor regalo de navidad.
En el comedor todo estaba preparado, sus abuelos la esperaban. Su abuela se levantó y fue a su encuentro para envolverla en un cálido abrazo, besándola tiernamente mientras le susurraba un “feliz navidad cariño”. Su abuelo le sonrió desde su asiento, y señalándole el enorme árbol de navidad le preguntó si no sentía curiosidad por ver sus regalos. Isolda reparó entonces en la enorme cantidad de paquetes de colores que había esparcidos bajo las ramas del abeto. “¿son para mí? ¿Todos?”, preguntó extrañada. Ellos asintieron.
“Bueno, como el día de Reyes estarás otra vez en el colegio, mejor te damos los regalos hoy.” –le explicó su abuelo con una enorme sonrisa. –“Pero ¡ábrelos!, o quizás los duendecillos se los lleven.”
Dicho y hecho. Isolda empezó a romper los envoltorios, desatar lazos y cintas y abrir cajas. De ellas salían libros, lápices de colores, pinturas y un caballete, un precioso vestido de fiesta (“esta noche vamos a ver El Cascanueces, cariño” le explicó su abuela).
Justo cuando terminó de abrir sus últimos paquetes sonó la campanilla de la puerta. Extrañada, Isolda se preguntaba quién podría ser a esas horas y en plena mañana de Navidad, pero su abuelo exclamó: “creo que está aquí tu regalo de navidad, recuerda que te prometí el mejor de todos los regalos”. Y dicho esto, por la puerta, acompañando a la doncella aparecía el rostro de Manuel. En cuanto lo vio, soltó todo lo que tenía en las manos (por suerte ese regalo no era frágil) y corrió a su encuentro, las lágrimas otra vez resbalando por su cara. Se fundieron en un abrazo interminable, sin palabras, ninguno de los dos podía pronunciar ninguna. Cuando se separaron, Isolda fue a abrazar a su abuelo, llenándole de besos, agradeciéndole que le hubiera traído a Manuel.
Y él, tan serio y formal como siempre había sido, lloraba tanto como su nieta. Acababa de comprender el error que había sido separar a su nieta de todo lo que amaba. Y decidió que lo mejor era que la niña no volviera a ese internado en el que tan desgraciada era. Ella no era como su madre, nunca lo sería. Pero ahora se había dado cuenta que era mejor, mucho mejor de lo que nunca había sido su hija. Y ya no quería cambiarla, sólo quería que fuera feliz. Que su yerno había tenido siempre la razón, y él siempre se había equivocado con Isolda. Y no entendía como su hija había podido tratar siempre a la pequeña con tanta frialdad. También había cambiado de opinión con respecto al chico. Cuando fue a París a visitarlo, le sorprendió la madurez de un chico tan joven. Había conseguido entrar en uno de los mejores institutos del mundo y sólo gracias a sus méritos. Su inteligencia asombraba a sus profesores. Y comprendió porque su yerno le apreciaba tanto, porque siempre le había apoyado y lo había tratado como a un hijo, estaba claro que no era sólo por no disgustar a Isolda. Y le bastaron unas pocas palabras con el muchacho para comprender lo mucho que quería a su nieta, lo mucho que la extrañaba. Y fue entonces cuando había decidido que Manuel pasaría las navidades con ellos. Sería el mejor regalo para Isolda, el único que ella deseaba. El mejor regalo de todos.
Isolda era inmensamente feliz. Su abuelo había cumplido su promesa de hacerle el mejor regalo de navidad. Volver a ver a Manuel era lo único que deseaba. Llevaban una hora hablando y aún tenían muchas cosas que contarse. Aprovechando que había salido un tímido sol, decidió enseñarle el precioso parque que había delante de su casa. Era un parque famoso, Kensington Gardens le llamaban y contaba la leyenda que una vez, un hada encontró en él a un bebé abandonado, al que llevó al país de nunca jamás. Y por él pasearon, las manos unidas, sin dejar de hablar y de reír. Como en los viejos tiempos. Y con cada paso que daban, algo en ellos iba cambiando, o quizás sólo era que ellos empezaban a ser conscientes de lo que ambos sentían. Y bajo una estatua de un tal Peter Pan se besaron, con un beso dulce y tierno, un beso interminable.