Carta abierta a: Albert Espinosa.

Querido Albert.

              Hace siglos que quiero escribirte esta carta y la verdad es que no sabía ni como empezar. Me temo que soy extremadamente tímida y la idea de escribirle a un desconocido me parecía un poco una locura. Supongo que también pesaba en mi ánimo el pensar lo que tu pensarías al recibir en tu correo una carta de una perfecta desconocida contándote su vida, en como habías influido en ella… Creo que eso era lo que me daba más respeto. Porque esa es una manera de entrar, de invadir tu intimidad, y no me parecía correcto. Por eso me he decantado por hacerlo de esta manera abierta.

             La idea de escribirte surgió cuando estaba leyendo El mundo amarillo, allá por el 2008. Diciembre de 2008, para ser mas exactos. El mes que cambiaría mi vida definitivamente, pero eso yo todavía no lo sabía. Pero creo que antes de eso, debería remontarme unos años antes. A marzo del 2003. Otro de los meses que marcarían mi vida, aunque en este caso era plenamente consciente de que iba a cambiar mi vida… eso si seguía teniéndola, claro. Ese mes me diagnosticaron un sarcoma sinovial en mi pierna izquierda. Y también por aquel entonces se estrenaba la película Planta 4ª, basada en tu propia experiencia con el cáncer. Ese fue el primer momento en que supe de tu existencia, aunque para mí todavía sólo eras un nombre en los títulos de crédito de una película. Recuerdo que cuando salí del hospital, quise ver esa película, de la que todo el mundo que la había visto hablaba maravillas, pero mi familia no estaba demasiado de acuerdo en que lo hiciera. Pensaban que quizás fuera contraproducente para afrontar lo que vendría. Pero siempre he sido una cabezota y me salí con la mía. Convencí a mi madre para que me acompañara y al final vimos la película. Las dos nos emocionamos muchísimo, reímos y también lloramos, y, salvando las diferencias de edad (pues yo ya tenía 35 años) reconocimos nuestra propia experiencia en el hospital. Además nos dió esperanzas, porque saber que el protagonista de la historia “vive para contarlo” es un estímulo increíble en tu propia lucha. Sabes que es muy duro, pero también sabes que se sale… sí Albert lo ha conseguido, ¿porque yo no?. Además, reconozco que mi estancia en el hospital fue muy “¿divertida?”. Conocí a gente maravillosa, compañeras de habitación a las que nunca olvidaré; celadores, auxiliares, enfermeras y mi equipo médico que no sólo con su ciencia sino también con su cariño, mayor aún que sus cuidados, hicieron que mi periodo allí fuera muy agradable. Ellos tienen un pedazo muy grande de mi corazón. Y si no me escapaba por los pasillos a recorrer el hospital fue simplemente porque estuve casi todo el tiempo sin poder levantarme de la cama… que si no…

            Poco después, en La Maratón de TV3 dedicada a la lucha contra el cáncer, pude poner rostro a ese nombre que tanto me había ayudado en mi lucha. Recuerdo que me encantó tu aspecto tan cordial y cercano, y recuerdo también tus palabras, porque reconocía en ellas mis propios miedos y mis propias esperanzas. Y recuerdo que dijiste que tanto al principio de la enfermedad como al final, siempre te hacías la misma pregunta… ¿por qué yo?. Nada más cierto… Yo también me hice esa pregunta cuando escuché el diagnóstico… Pero para mi… No era cuestión de preocupar a mis padres, que bastante preocupados estaban ya…

             Y llegó diciembre del 2008 y El mundo amarillo llegó a mis manos… Recuerdo que lo llevaba conmigo el día que tenía mi visita anual con mi doctor. Nada como un buen libro para sobrellevar las horas de espera en el hospital. Cuando llegó mi turno, cual fue mi sorpresa cuando el doctor, mirándo la portada del libro, me dijo que también había sido uno de los doctores que te habían tratado. Sentí como que había una especie de coincidencia cósmica. Y sentí que debía escribirte, contarte mi historia… Ese diciembre también fue el año en que conocí al gran amor de mi vida… aunque la verdad, es que entonces tampoco sabía que era el amor de mi vida…

              Pasó el tiempo. El cáncer iba pasando poco a poco a un segundo o tercer plano de mi existencia. Mi relación se iba consolidando día a día… Seguía queriendo escribirte la carta, pero seguía encontrando los mismos peros que al principio… LLegó este año, y llegó el peor momento que he tenido que pasar hasta ahora… La relación sentimental que tenía y que parecía tan maravillosa, se rompió. Y fue como si mi vida entera se viniera abajo. Olvidé toda la fortaleza adquirida con el cáncer… en una palabra, me perdí en mi mismo dolor. Esa navidad mi hermano me regaló un libro. Algo raro, pues siempre suelen regalarme cosas prácticas… aun cuando saben que soy una lectora empedernida. El libro se titulaba “Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven”. Recuerdo que abrí la primera hoja, esa misma noche, esperanzada… pero lo  volví a cerrar, llorando como una madalena y odiando a mi hermano por regalarme un libro que empezaba con una ruptura amorosa… cuando él mismo había pasado por un divorcio bastante traumático… Pero le dí otra oportunidad al libro… Y volviste a obrar la magia.. Sus páginas me sirvieron de brújula para volver a encontrarme a mi misma; para recuperar las fuerzas para luchar por un amor que valía la pena.
Que decir tiene que recuperé el amor… mejor aún de lo que fue, porque nada une más que superar crisis y dificultades.

             Pero lo que de verdad me ha animado a escribirte ha sido algo tan simple como el conocerte en persona. Este Sant Jordi firmabas libros en la plaza Cataluña y ahí estaba yo. Deseando conocerte. Mereció la pena las horas de espera. Fue genial. Para todos tenías una sonrisa y un montón de cariño. Y para mí fue muy especial, como visitar a un amigo de toda la vida… Uno de mis AMARILLOS, una de esas personas que marcan tu vida y la hacen mejor…

             Ahora espero con impaciencia tu nueva novela y que llegue abril de 2013… que será muy especial para mi. Ese mes, tras 10 años de lucha, por fin una raya cerrará mi historial… algo que soñaba en aquel 2003 y que como tú siempre dices: “si crees en tus sueños, estos se crearán”…

            Muchísimas gracias Albert, por ser parte de mi mundo amarillo. No cambies nunca, eres un tipo increíble, una especie de mago bueno, con el poder de tocar la vida de otras personas y hacerlas mucho mejores.

                                                                                            Atentamente.
                                                                                                       Jengibre.

P.S.: Mi madre, que tan reacia era a ver Planta 4ª es ahora una fan y seguidora acérrima de Polseres vermelles…