Amor es esto…

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Desmayarse, atreverse, estar furioso. Lope de Vega.

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

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Carta abierta a: Iker Casillas

los_mejores_besos_de_la_historia

Querido Iker:

Anuncias que dejas el club que te ha visto nacer y crecer como deportista y como persona. Ese club al que has dado todo, al que has hecho más grande de lo que ya era antes de que tu llegaras. Ese club que siempre llevarás en el corazón, pero que con lágrimas en los ojos tienes que dejar y afrontar otra etapa, nuevos retos, lejos de la que ha sido tu casa.

Veo esa rueda de prensa, escucho tus palabras y hasta siento la tristeza bajo esas lágrimas. Y no puedo evitar emocionarme contigo. Tampoco puedo evitar sentir rabia por todo y por todos los que te ha llevado a tomar esta decisión. Seguramente la más difícil que has tenido que tomar en tu carrera.

Has dado todo por este club que tan injustamente te ha tratado. Y me da rabia y me duele lo que has tenido que pasar en estos tres últimos años. Que el que ha sido 5 veces el mejor portero del mundo tenga que ser relegado al banquillo por un asunto que no tiene que ver con el nivel de juego sino con el hecho de defender la cordura. De defender a un rival, porque la rivalidad sana, esa que sólo debe darse en un campo de fútbol, no tiene que ver con el enfrentamiento personal, ni con la descalificación personal una vez fuera del terreno de juego. Algo que el que fuera tu presidente hasta hace unos días no entiende. Y se te crucificó por ser sensato. Se te trató de “topo”, “traidor” y se intentó poner a una parte de la afición en tu contra. Por suerte los aficionados de verdad, esos que amamos este deporte, que valoramos la rivalidad sólo en el terreno de juego, los sensatos que creemos que posturas como la tuya fomentan la cordialidad y no la violencia, seguimos viendo en ti el gran portero que eres, que nunca has dejado de ser. El de las paradas imposibles, el que volaba para llegar donde nadie más podía hacerlo.

Es cierto que el pasar un año prácticamente en el banquillo pasa factura y que la tensión a la que estabas sometido hizo que no siempre fueras tú mismo, el portero imbatible. ¿Pero acaso alguien es 100% fiable en este mundo?. ¿Existe alguien que no cometa ni un sólo error?. Pero tus detractores sólo veían los errores, olvidando los aciertos, las veces que volvías a salvar al equipo. Aún sólo jugando en los partidos de copa y de Champions demostraste tu clase y tu calidad. ¿Será casualidad que esa temporada el equipo ganara la Copa del Rey y la Copa de Europa? yo no creo en las casualidades, creo en el esfuerzo y en el trabajo bien hecho.

Por eso me alegro de que hayas fichado por el Oporto. De que empieces una nueva aventura, que seguro te hace recuperar la calma y la sonrisa. El talento lo llevas de serie. Yo, aunque he sido madridista toda mi vida, y nunca voy a dejar de serlo por muy en desacuerdo que esté con la actual dirección del club, también voy a animarte en tu nuevo club. Porque eres grande como deportista, pero lo eres más aún como persona.

Por eso quería escribirte esta carta. Una más entre las que te han escrito estos días. Para agradecerte que siempre hayas sido tu mismo a pesar de todo y de todos. Para decirte que no estarás solo, pues allá donde vayas te llevas el corazón de todos lo que amamos este deporte.

¿Y sabes una cosa? Tengo el pálpito, la corazonada de que el verano que viene, en la Eurocopa vas a estar ahí, defendiendo nuestra portería como siempre lo has hecho. Y volverás a levantar una orejona, al cielo, desde lo más alto, con todo un país a tus pies.

                                                  Un abrazo

                                                               Jengibre