Que difícil es decir adiós…

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Que difícil es decir adiós… Adiós, una palabra tan corta, tan definitiva… y tan inevitable… como la muerte.  Hoy me he despertado con la noticia de que David Bowie había fallecido ayer y me he quedado helada. No me lo podía creer, hacía sólo unos días que había cumplido 69 años, además acababa de salir un nuevo álbum… pero sí, era verdad que Bowie ya no estaba entre nosotros. La muerte tiene esas cosas… que nunca sabes cuando llegará.

He leído que llevaba 18 meses luchando contra un cáncer… Cáncer… una palabra tan corta y a la vez tan cargada de dolor y sufrimiento. Como adiós, cinco letras que uno nunca quiere escuchar… ni tener que decir…

Bowie, el hombre de las mil caras, el rey de las reinvenciones, el duque blanco, Ziggy Stardust, Starman… nos deja un poco huérfanos a todos los que amamos la música. Nos queda el consuelo de sus canciones inolvidables, como “Space oddity”, Life on Mars?, Aladdin sane o Heroes.

Descansa en paz, David Bowie!

Carta de despedida al 2015.

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Apreciado 2015,

Más que una carta de despedida casi voy a escribirle una carta de despido. La verdad, sé que sólo traía 365 días pero la verdad es que se me ha hecho largo, muy largo. Con las esperanzas con las que lo recibía hace ahora un año y lo rápido que me decepcionó. No, no me ponga excusas, no me venga con eso de que todo es culpa de la herencia recibida de 2014. Usted no hizo nada por arreglar el desaguisado de un año que terminaba con el número nefasto ¡¡¡maldito nº14!!!

Porque de usted esperaba mucho, con es nº15 tan hermoso. Pero no, ni siquiera había terminado el mes de Enero y ya estaba claro que no iba a ser un buen año. Pasaban los meses y la cosa no mejoraba, al contrario… La cosa iba a peor, era peor que, incluso, el año anterior… del número nefasto me esperaba cualquier cosa y todo malo, por eso me ha decepcionado tanto.

Me dirá que usted sólo pone los 365 días, que de llenar esos días se tiene que encargar cada uno de los mortales, que sólo le faltaría ir repartiendo a tutiplén la suerte o la desgracia, que eso no le entra en la miseria que le pagan.Que seguramente también ha tenido momentos y días buenos o muy buenos… Seguramente tiene razón…pero que quiere, siempre es más fácil quejarse y echar la culpa a otro antes que hacer ejercicio de humildad y reconocer que uno tiene la culpa (o el acierto) de las cosas que le pasan.

Sí, ha leído bien, estoy reconociendo que yo tengo gran parte de la culpa de ésta decepción…

Me gustaría que esta noche nos despidiéramos, sino como buenos e íntimos amigos, como cordiales conocidos que han recorrido juntos un largo y tortuoso camino y que ahora deben separarse y seguir cada uno una senda diferente. Por eso quiero desearle lo mejor dónde quiera que sea que vayan los años que ya han cumplido su misión y espero que usted me haga el honor de desearme la misma suerte.

Compañero 2015, “Namarië mellon”

God save the Queen! In memoriam.

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Querido Freddy:

Así es como siempre te recuerdo, sobre un escenario, espectáculo en estado puro. Como en este concierto mítico en el mítico estadio de Wembley (el desaparecido Wembley). Siempre recordaré ese Band Aid. Un concierto como aquel sólo podíais abrirlo vosotros.

Creo que sigues con el show allá donde quiera que estés. Te imagino cantando Bohemian Rhapsody tocando el piano a cuatro manos junto a Mozart, Janis Joplin a los coros, Jimmy Hendrix cogería su guitarra para acompañarte. Puedo ver la cara de Dios, o como cada uno quiera llamar a ese ser superior, aplaudiendo a rabiar, afortunado por poder disfrutarte. Nosotros, pobres mortales, tenemos que conformarnos con tus discos y vídeos…

Y te aseguro que cuando me llegue el momento de cruzar el telón de este mundo, pediré entrada de primera fila, mejor aún, un pase de backstage para poder cantar contigo We are the champions. Y seré feliz, como siempre lo soy cuando te escucho.

Gracias Freddy, por todo.

Cada día que paso sin ti… In memoriam…

Querido y añorado tío.
Hace ya 27 años que decidiste marcharte para siempre. Sí, no me mires con esa cara… los dos sabemos que ya te habías rendido, que habías dejado de luchar, semanas antes de ese 14 de noviembre fatídico.
Nunca voy a entender porque te rendiste tan pronto, porqué, cuando todos los demás estábamos ahí, luchando hasta el final, tú decidiste que estabas cansado de vivir. Lo tenías todo a favor, tenías el mejor equipo médico atendiéndote, tenías un donante compatible (con lo difícil que es de encontrar) y una médula que estaba funcionando. Pero falto lo principal, tus ganas de vivir, de superarlo, de seguir luchando.
¿Sabes lo que más me duele de tu muerte? No es el que nos dejaras tan pronto, es la imagen con la que me quedé de ti y que siempre estará presente cuando piense en ti. No te imaginas lo que duele recordarte derrotado y sin ánimo ni ganas de vivir. Porque eso me ha robado todos los recuerdos buenos y alegres que tengo de ti. Porque tú no eras ese ser hundido y derrotado. Tú eras la alegría personificada. Y eras mi tío favorito. Ese que siempre me hacía reír, que me regalaba lo que más deseaba. ¡Que convenció a mis padres para que me compraran el radiocassette más grande y mejor que había en la tienda porque la música era lo que más me gustaba en este mundo! Eso es lo que yo quería recordar siempre aunque ya no estuvieras a mi lado. Por eso nunca he podido perdonarte.
Sé que me dirías que no era una lucha fácil. Lo sé, sé lo que es luchar contra un cáncer. Sé que no es fácil, que hay momentos en que tirarías la toalla y descansarías para siempre. Pero ves a los que están a tu lado, a los que te quieren y que están sufriendo tanto o más que tú, ves como luchan por ti. Déjame decirte que fuiste muy egoísta. ¿No se te ocurrió pensar en como nos íbamos a quedar nosotros? No, tú ya no estabas para ver el dolor reflejado en los ojos de tus padres… Tú no estabas aquella tarde, cuando sonó el teléfono… nos habías dejado ya. Me tocó quedarme yo con ellos. Sólo tenía 21 años, era la primera vez que me enfrentaba a algo así y mientras viva nunca olvidaré aquel momento. Aún hoy, aunque ha pasado casi media vida de aquello, puedo escuchar los llantos de la abuela, y nunca olvidaré el dolor tan profundo que vi en los ojos del abuelo. Aquel día él empezó a morir. y eso tampoco te lo he perdonado. En poco tiempo el también se nos fue. En 5 años perdí a las dos personas que más quería.
Desde aquel día nada fue igual. Tampoco viste como quedó tu hermana (mi madre), tu donante. Creí que ella también se nos iba. Se convirtió en un espectro. La gente pasaba a su lado y ni la conocía. Pero me juré que no dejaría que hiciera como tú, me costara lo que me costase.
Ahora, que ha pasado el tiempo, que he vivido y he madurado, que he sufrido, me he dado cuenta que todo eso que me hiciste vivir aquel mes de Noviembre no ha sido en vano. Aquel día me enseñaste a luchar, a no tirar la toalla, a no renunciar nunca. También aprendí que por muy dura y difícil que fuera lo que tuviera que afrontar nunca dejaría que los que me quieren me vieran hundida o desanimada. Que la vida y la muerte son las dos caras de la misma moneda, que llegado el momento sólo querría dejar a mi alrededor recuerdos buenos, alegres y positivos. Que cuando me recordaran lo hicieran con una gran sonrisa.
Y aquí estoy hoy, escribiendo esta carta para reconciliarme con tu recuerdo. Porque estoy cansada de estar triste, de odiar el mes de noviembre. Porque quiero dejar atrás el dolor de tu marcha y sólo quedarme con el recuerdo de todos esos momentos maravillosos que viví contigo.

Carta abierta a: Octubre.

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Mi muy querido mes de Octubre:

Me parece mentira que en todo este tiempo no te haya escrito una de mis cartas, y más cuando hasta he sido capaz de escribirle al oscuro, deprimente y nefando Noviembre. Si hay un mes que se merece estar entre estas cartas eres tú… y lo sabes!

¿Que es lo que más me gusta de ti? ¡Todo!. ¡Eres mi mes favorito! Los 31 días más especiales de todo el año. Supongo que el hecho de que seas el mes que me vio nacer influye en la elección… o no. Me gusta que los días ya no sean (por lo general) tan cálidos como en los meses anteriores. Me encanta el color dorado que adquiere la luz, lo tonos entre anaranjados y marrones de las hojas de los árboles de hoja caduca. Es tiempo de vendimia, de castañas y de setas. También de manzanas y, como no, de la fiesta de la cerveza…

El único pero que te pongo es que tras de ti viene el inefable Noviembre… pero ahora no quiero ni pensar en él…

Octubre, contigo siempre siento que todo irá bien… aunque sólo sean 31 días al año… Así que, ¡gracias por ser “mi” mes!

Afectuosamente:

Jengibre.

Carta abierta a: Iker Casillas

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Querido Iker:

Anuncias que dejas el club que te ha visto nacer y crecer como deportista y como persona. Ese club al que has dado todo, al que has hecho más grande de lo que ya era antes de que tu llegaras. Ese club que siempre llevarás en el corazón, pero que con lágrimas en los ojos tienes que dejar y afrontar otra etapa, nuevos retos, lejos de la que ha sido tu casa.

Veo esa rueda de prensa, escucho tus palabras y hasta siento la tristeza bajo esas lágrimas. Y no puedo evitar emocionarme contigo. Tampoco puedo evitar sentir rabia por todo y por todos los que te ha llevado a tomar esta decisión. Seguramente la más difícil que has tenido que tomar en tu carrera.

Has dado todo por este club que tan injustamente te ha tratado. Y me da rabia y me duele lo que has tenido que pasar en estos tres últimos años. Que el que ha sido 5 veces el mejor portero del mundo tenga que ser relegado al banquillo por un asunto que no tiene que ver con el nivel de juego sino con el hecho de defender la cordura. De defender a un rival, porque la rivalidad sana, esa que sólo debe darse en un campo de fútbol, no tiene que ver con el enfrentamiento personal, ni con la descalificación personal una vez fuera del terreno de juego. Algo que el que fuera tu presidente hasta hace unos días no entiende. Y se te crucificó por ser sensato. Se te trató de “topo”, “traidor” y se intentó poner a una parte de la afición en tu contra. Por suerte los aficionados de verdad, esos que amamos este deporte, que valoramos la rivalidad sólo en el terreno de juego, los sensatos que creemos que posturas como la tuya fomentan la cordialidad y no la violencia, seguimos viendo en ti el gran portero que eres, que nunca has dejado de ser. El de las paradas imposibles, el que volaba para llegar donde nadie más podía hacerlo.

Es cierto que el pasar un año prácticamente en el banquillo pasa factura y que la tensión a la que estabas sometido hizo que no siempre fueras tú mismo, el portero imbatible. ¿Pero acaso alguien es 100% fiable en este mundo?. ¿Existe alguien que no cometa ni un sólo error?. Pero tus detractores sólo veían los errores, olvidando los aciertos, las veces que volvías a salvar al equipo. Aún sólo jugando en los partidos de copa y de Champions demostraste tu clase y tu calidad. ¿Será casualidad que esa temporada el equipo ganara la Copa del Rey y la Copa de Europa? yo no creo en las casualidades, creo en el esfuerzo y en el trabajo bien hecho.

Por eso me alegro de que hayas fichado por el Oporto. De que empieces una nueva aventura, que seguro te hace recuperar la calma y la sonrisa. El talento lo llevas de serie. Yo, aunque he sido madridista toda mi vida, y nunca voy a dejar de serlo por muy en desacuerdo que esté con la actual dirección del club, también voy a animarte en tu nuevo club. Porque eres grande como deportista, pero lo eres más aún como persona.

Por eso quería escribirte esta carta. Una más entre las que te han escrito estos días. Para agradecerte que siempre hayas sido tu mismo a pesar de todo y de todos. Para decirte que no estarás solo, pues allá donde vayas te llevas el corazón de todos lo que amamos este deporte.

¿Y sabes una cosa? Tengo el pálpito, la corazonada de que el verano que viene, en la Eurocopa vas a estar ahí, defendiendo nuestra portería como siempre lo has hecho. Y volverás a levantar una orejona, al cielo, desde lo más alto, con todo un país a tus pies.

                                                  Un abrazo

                                                               Jengibre

Querido Freddie…

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Hoy hace 23 años que nos dejó Freddy Mercury. Nunca he ocultado mi admiración por el cantante y por su grupo Queen. En un día como hoy, quería escribir algo desde el corazón para recordarlo. Pero he recordado que hace 3 años, con motivo del 20 aniversario de su muerte, le escribí una que publiqué en mi otro blog, por eso he decidido recuperar esa entrada y publicarla aquí.

“20 AÑOS SIN FREDDIE MERCURY.

Querido Freddie:

Parece mentira, pero ya han pasado 20 años desde que nos dejaste. Todavía recuerdo aquel lejano 24 de noviembre de 1991, cuando me desperté con la noticia de tu fallecimiento. No pude evitar las lágrimas. Otro motivo más para odiar el mes de Noviembre… En mis oídos no paraban de resonar las notas de esa magnífica canción totalmente premonitoria titulada “The show must go on” (El show debe continuar). Recordaba como habías llegado a mi vida, siendo sólo una niña que escuchaba fascinada Bohemian Rhapsody. Os descubrí por casualidad… uno de los beneficios que tiene tener hermanos mayores. Y recuerdo que mi hermano pequeño y yo nos quedamos embobados escuchando esa mágica voz. Y desde entonces has estado siempre muy presente en mi vida. En casi todos los momentos importantes de mi vida. He cantado hasta quedarme afónica el We will rock you (palmadas y patadita incluida); he vibrado escuchando el We are the champions en las victorias de mi equipo y la selección… Y me he enamorado a los acordes del Who wants to live forever… Y recuerdo que cuando conocí a mi alma gemela, empezamos hablando de ti. Descubrir que también eras especial e importante en su vida fue algo mágico y maravilloso a la vez.
Pero siempre llega noviembre, y ya sabes lo mucho que odio ese mes. Demasiadas pérdidas de gente a la que quiero o admiro. Demasiado dolor y llanto. Y sí, se que el show y la vida tienen que continuar. que tú siempre vivirás en todos y cada uno de los que te admiramos. Que tus canciones y tu voz se han convertido en leyenda y que a veces, para alcanzar la inmortalidad hay que morir. Parece un contrasentido eso de morir para vivir…
Y el show sigue adelante… Aunque tú no estés y yo tengo el corazón un poco más cansado y triste…”

Pero no podía dejar pasar este día sin dedicarte unas palabras pues han pasado tres años desde que escribí esa carta y yo ya no soy la misma. Aquella carta estaba escrita desde la tristeza, desde el dolor de un corazón al que acababan de romper en tantos pedazos que dudaba que alguna vez pudiera volver a unirlo. Por eso está escrita desde el dolor de la muerte. Pero yo ya no soy esa persona, porque la vida, como el show, continúa y el dolor se pasa, el corazón se recompone y vuelve a latir con más fuerza aún y vuelve a sentir el amor con más intensidad si cabe. Por eso quiero escribirte una carta desde la alegría de la vida eterna, ¡porque quiero y porque te lo mereces! Y ya que Noviembre está siendo más benévolo que de costumbre, quiero aprovecharlo. Va por ti, por todo lo que me has hecho sentir.

Querido Freddie:

Tres años han pasado desde que mi corazón destrozado te escribió una carta por el vigésimo aniversario de tu partida. Entonces me parecía mentira que el mundo pudiera seguir adelante. Pero el tiempo pasa y te das cuenta de que la vida sigue adelante, que la pena se supera y el corazón se recompone. Que la vida es muy corta y preciosa como para perder tiempo con tristezas. Que nada llena tu vida como el amor. Que no hay como el calor de un corazón enamorado para sanar un corazón herido. 

También he aprendido en este tiempo, que todas esas pérdidas de las que hablaba en realidad no lo son, porque aquellos que queremos nunca nos abandonan realmente. Siguen a nuestro lado aunque no podamos verlos. Están dentro de nuestro corazón, en nuestro recuerdo y así vivirán para siempre. Igual que tú vives dentro de cada canción que creaste. En el recuerdo de cada uno de los que nos emocionamos con tu voz, con tu presencia sobre un escenario. 

Te escribo estas líneas mientras escucho “It’s a hard life” y no puedo estar más de acuerdo contigo, cuando un día contemple mi propia vida desde la distancia estoy convencida de que diré que “todo lo hice por amor” y habrá valido la pena. 

Y el show y la vida continúan, y los cuentos de hadas de antaño nunca morirán…