La niña que amaba la Navidad.

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La niña que amaba la Navidad. (por Jengibre)

Erase una vez una niña que amaba la Navidad, más que a todas las cosas. Más que a su muñeca Marita; más que a las madalenas de la abuela que son las más dulces, tiernas y esponjosas que ha comido nunca. Más que los dulces que cada domingo le compran Papá y Mamá. Más que a las vacaciones de verano, no ir al cole y poder pasar todo el tiempo en casa de los abuelos jugando de la mañana a la noche era divertido, pero le faltaba eso que hacía diferente a la Navidad, le faltaba la MAGIA.
Por todo eso la niña contaba cuanto faltaba para el mes de diciembre durante todo el año. No es que no disfrutara de los once meses restantes… bueno, quizás noviembre no lo disfrutaba en absoluto, estaba demasiado impaciente ya por que pasara rápido. Esos treinta días se le hacían larguísimos.
Pero todo pasa, hasta el oscuro y frío mes de noviembre llegaba a su fin, dejando a Diciembre entrar en su vida llenándolo todo de luz, color y felicidad. No podía explicar porqué pero todo cambiaba esos días. Las calles de su pequeña ciudad se llenaban de luces de colores. Por doquier surgían abetos engalanados con guirnaldas y adornos de brillantes colores. Hasta la gente estaba diferente, todos eran más amables. Incluso Paco, el tendero de la esquina que solía ser huraño y mal humorado, en cuanto la señora Pepa (su esposa) colgaba cuatro guirnaldas era capaz de esbozar el tímido asomo de una sonrisa bajo su negro y poblado bigote.
También el colegio y sus aburridas lecciones y tareas se hacían más soportables. En cuanto Diciembre asomaba la nariz, empezaban los ensayos para el concurso anual de villancicos. Cada clase tenía que preparar dos canciones para el festival que tradicionalmente se celebraba el último día de clase antes de las vacaciones navideñas. Y el concurso iba muy en serio, delante de todo el colegio y de los padres cada clase luchaba por el honor de llevarse la copa dorada que luciría orgullosa todo el año. Su clase llevaba dos años seguidos teniéndola en sus vitrinas. Algo de lo que la niña se sentía muy orgullosa, era una hazaña que nunca antes nadie había conseguido, y sabía que en gran parte ella era el artífice de ese triunfo, pues cantar era lo segundo que más le gustaba, justo detrás de la Navidad, por supuesto.
Si todo el tiempo y el entusiasmo que dedicaba a la música lo dedicara a las matemáticas, por ejemplo, sería la primera de la clase, o eso es lo que siempre decía la Señorita maría a sus padres cuando les citaba para quejarse de sus escasos progresos académicos. Pero ¿cómo explicarle que no podía evitarlo? Venía de una familia de músicos que se remontaba como un par de siglos atrás. Papá decía que llevaban la música en la sangre. Lástima que Mamá siempre le regañara cuando decía esto. Mamá quería que su hija estudiara y fuera una mujer de provecho, porque la música no daba para vivir con desahogo. Papá tocaba en la banda municipal y daba clases en el conservatorio. No tenían lujos y llegar a fin de mes suponía un reto, pero nunca les faltaba un plato caliente en la mesa y tenían un hogar feliz. Eso les bastaba. Y aunque Mamá fruncía el ceño y fingía enfadarse con Papá, por dentro no podía estar más de acuerdo con su esposo, el hombre que llenaba su mundo de música, alegría y amor, sobretodo mucho amor.
Y, por fin, una mañana al despertar ya era Nochebuena, el día más mágico del año y su favorito más favorito de los 365 días del año. Saltó de la cama a la primera, sin remolonear entre las mantas como hacía los demás días, sobre todo los días de colegio; ¡tenía tantas cosas que hacer y tan poco tiempo para hacerlas! Tenía que preparar las cosas que se llevaría a casa de los abuelos… y no era un asunto baladí. Abrió cajones y fue sacando cosas del armario y poco a poco fue seleccionando lo que se llevaría. Sabía que luego Mamá descartaría algunas cosas y añadiría otras… Se vistió y se peinó en un segundo, no había tiempo que perder pues cuando Papá decía que saldrían a una hora no le gustaban los retrasos. Además, tenía tantas ganas de llegar al pueblo donde vivían sus abuelos, que antes de la hora ya estaba preparada y dispuesta para viajar, mirando divertida como Papá y Mamá se aseguraban por tercera vez que el gas y el agua estuvieran cerrados y que llevaban todo el equipaje necesario. Sus Papás se ponían muy nerviosos antes de viajar, y eso le hacía mucha gracia, no entendía por qué. A ella le encantaba viajar. Como no tenían automóvil pues era muy caro de mantener y su Papá prefería destinar ese dinero a otras cosas que él consideraba más importantes, viajaban en tren. ¡¡¡Y era maravilloso viajar así!!!! ¡Adoraba los trenes! En cuanto llegaban a la estación la aventura empezaba. Cada uno llevaba su maleta, bueno, en realidad era Papá el que cargaba con la maleta más grande y pesada; ella apenas llevaba una pequeña bolsa de viaje con sus juguetes, libros y un cuaderno de pintar con sus lápices de colores. También llevaban una bolsa con bocadillos y un termo enorme con café con leche. El pueblo de los abuelos estaba un poco lejos de donde ellos vivían y el viaje en tren duraba muchas horas. También llevaban el violín de papá. Nunca viajaba sin su violín. Él decía que era su más y mejor amigo; Mamá decía que muchas veces el violín era el que hablaba por él pues Papá era hombre de pocas palabras. Si Mamá tenía razón o no, no lo sabía, pero la verdad es que Papá tocaba el violín como los ángeles. A ella le encantaba oírlo tocar y sabía que para amenizar las largas horas de trayecto su padre sacaría su violín y haría lo que mejor sabía hacer. Se abstraía de todo lo que le rodeaba y se dejaba llevar por la música. Y todo el mundo en el vagón le escuchaba. Su música era capaz de atraparlos en su magia, creando una ola de camaradería que duraba todo el viaje. Cuando llegaron a su destino, todo el mundo les aplaudía y les agradecía el improvisado concierto que tanto les había distraído. Pero ella ya no les prestaba atención, ¡acababa de ver a su abuelo en la estación!
Sus abuelos vivían en una casa muy antigua, con un gran patio para jugar y un desván encantado donde perderse y soñar. Tenía tantas habitaciones que la mayoría ya sólo se usaban en navidad cuando se juntaba toda la familia. Era una casa de piedras tan antiguas como el tiempo y que hablaban de tiempos mejores. Ahora sólo vivían allí los abuelos, que se resistían a dejar su hogar. Pero en Navidad toda la familia acudía allí para la cena de Nochebuena. La casa volvía a estar llena. Todo era ajetreo y risas y hasta las piedras milenarias eran menos grises y más felices. Un árbol de navidad enorme presidía el comedor y todo era luz y color por doquier. Era maravilloso estar de vuelta y que fuera Navidad.
Todos estaban allí ya, esperándolos, la mesa preparada, dispuesta para la cena. La niña se sentía muy feliz. Allí, con toda su familia reunida, todos juntos y felices por estar reunidos un año más. Eso era lo que más le gustaba de la Navidad, por eso era su época favorita.
Tras la cena, Papá cogía su violín, el abuelo se sentaba al piano y sus tíos sacaban los instrumentos y ¡empezaba la verdadera fiesta! La abuela, con su maravillosa voz de soprano, cantaba los villancicos tradicionales como si en lugar del comedor de su vieja casa estuviera en los teatros de su juventud. Y ella, contagiada por la magia del momento, se animaba a acompañarla. Cerraba los ojos, se dejaba envolver por la música, y cantaba con todo su corazón. Eso era para ella la felicidad absoluta, estar rodeaba por la gente que quería, cantando feliz. Eso era para ella la Navidad, la auténtica Navidad.

Imagine, 35 años sin John Lennon.

Hoy se cumplen 35 años de la muerte de Lennon, no se me ocurría mejor homenaje que esta canción, en la que Lennon nos invitaba no sólo a soñar por un mundo sin cielo ni infierno, sin fronteras, nada por lo que morir ni matar, sin religiones, sólo gente viviendo su vida en paz. Han pasado 35 años y cada día estamos más lejos de ese mundo soñado. Si eso pasara, si todos entendiéramos que somos iguales más allá de nuestro color o de nuestra lengua, que sólo hay una raza, la humana y un sólo país, la Tierra; a los que dirigen todo este mundo se les terminaría el chollo, porque ellos prefieren que tengamos miedo al diferente para así dominarnos y seguir ganando fortunas con la muerte y el hambre.

Os dejo una versión maravillosa de Imagine por el reparto de la serie Glee. Un coro de chicos sordos interpreta magistralmente la canción.

Imagine (Lennon)

Imagine there’s no Heaven
It’s easy if you try
And no Hell below us
Above us only sky

Imagine all the people
Living for today
Imagine there’s no country
It isn’t hard to do

Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people
Living life in peace

You may say I’m a dreamer
But I’m not the only one
I hope someday you will join us
And the world will be as one

Imagine no posessions
I wonder if you can
No need for greed or hunger
Or Brotherhood of Man

Imagine all the people
Sharing all the world
You may say that I’m a dreamer
But I’m not the only one

I hope someday you will join us
And the world will be as one

Querido John, muchos seguimos soñando que es posible un mundo que compartamos todos en paz, aunque cada vez se vuelva más difícil seguir haciendolo…

God save the Queen! In memoriam.

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Querido Freddy:

Así es como siempre te recuerdo, sobre un escenario, espectáculo en estado puro. Como en este concierto mítico en el mítico estadio de Wembley (el desaparecido Wembley). Siempre recordaré ese Band Aid. Un concierto como aquel sólo podíais abrirlo vosotros.

Creo que sigues con el show allá donde quiera que estés. Te imagino cantando Bohemian Rhapsody tocando el piano a cuatro manos junto a Mozart, Janis Joplin a los coros, Jimmy Hendrix cogería su guitarra para acompañarte. Puedo ver la cara de Dios, o como cada uno quiera llamar a ese ser superior, aplaudiendo a rabiar, afortunado por poder disfrutarte. Nosotros, pobres mortales, tenemos que conformarnos con tus discos y vídeos…

Y te aseguro que cuando me llegue el momento de cruzar el telón de este mundo, pediré entrada de primera fila, mejor aún, un pase de backstage para poder cantar contigo We are the champions. Y seré feliz, como siempre lo soy cuando te escucho.

Gracias Freddy, por todo.

Otoño poético’15

Rinconcito romántico V

Peces de ciudad, Joaquín Sabina.

Se peinaba a lo garçon
la viajera que quiso enseñarme a besar
en la gare d’Austerlitz.
Primavera de un amor
amarillo y frugal como el sol
del veranillo de san Martín.
Hay quien dice que fui yo
el primero en olvidar
cuando en un si bemol de Jacques Brel
conocí a mademoiselle Amsterdam.
En la fatua Nueva York
da más sombra que los limoneros
la estatua de la libertad,
pero en desolation row
las sirenas de los petroleros
no dejan reír ni volar
y, en el coro de Babel,
desafina un español.
No hay más ley que la ley del tesoro
en las minas del rey Salomón.
Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis sueños va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.
Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad
que mordieron el anzuelo,
que bucean a ras del suelo,
que no merecen nadar.
El Dorado era un champú,
la virtud unos brazos en cruz,
el pecado una página web.
En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.
Cuando en vuelo regular
pisé el cielo de Madrid
me esperaba una recién casada
que no se acordaba de mí.
Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis venas va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un liguero de mujer.
Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad
que perdieron las agallas
en un banco de morralla,
en una playa sin mar.

Concurso de relatos cortos de TMB.

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Como ya viene siendo tradicional, con la primavera llega el certamen de relatos cortos de la empresa de transportes de Barcelona (TMB). Y como estos últimos años yo me presento. Mi participación se titula Como cada tarde y podéis leerla aquí:

http://relatscurts.tmb.cat/ca/s/203/?utm_source=BdD&utm_medium=Email&utm_content=RELATSCURTS_Link&utm_campaign=Email_RelatsCurts_RelatOK

Este año han recuperado la opción de votar los relatos y también hay un premio para el más leído (y votado, claro). Os recomiendo que visitéis la página del concurso, que leáis los relatos que se presentan, yo he leído algunos y los hay muy buenos. También podéis leer los relatos ganadores de la edición anterior así como ver el libro con los mejores relatos de esa edición. 

Espero que os guste y que disfrutéis con su lectura. 

Eso es amor, quién lo probó lo sabe…

Un año de amor.

Perhaps Love (John Denver)

Perhaps love is like a resting place, a shelter from the storm
It exists to give you comfort, it is there to keep you warm
And in those times of trouble when you are most alone
The memory of love will bring you home

Perhaps love is like a window, perhaps an open door
It invites you to come closer, it wants to show you more
And even if you lose yourself and don’t know what to do
The memory of love will see you through

Love to some is like a cloud, to some as strong as steel
For some a way of living, for some a way to feel
And some say love is holding on and some say letting go
And some say love is everything, and some say they don’t know

Perhaps love is like the ocean, full of conflict, full of pain
Like a fire when it’s cold outside, thunder when it rains
If I should live forever, and all my dreams come true
My memories of love will be of you

Some say love is holding on and some say letting go
Some say ove is everything and some say they don’t know

Perhaps love is like the mountains, full og conflict, full of change
Like a fire when it’s cold outside, thunder when it rains
If I should live forever, and all my dreams come true
My memories of love will be of you

Quizás el amor (Traducción)

Quizás el amor es como un lugar de descanso, un refugio en la tormenta.
Existe para darte consuelo, está allí para darte calor.
Y en esos momentos problemáticos cuando estás más sola
el recuerdo del amor te traerá a casa.

Quizás el amor es como una ventana, quizás es una puerta abierta.
Te invita a acercarte, quiere mostrarte más.
E incluso sí te pierdes y no sabes que hacer
el recuerdo del amor te verá.

El amor es para algunos como una nube, para algunos es tan fuerte como el acero.
Para algunos es una forma de vida, para algunos es una manera de sentir.
Y algunos dicen que el amor es aguantar y algunos dicen en dejar ir.
Y algunos dicen que el amor lo es todo, y algunos dicen que no lo conocen.

Quizás el amor es como el océano, lleno de conflictos, lleno de dolor.
Como un fuego cuando hace frío afuera, atronador cuando llueve.

 Debería vivir para siempre, y todos mis sueños se harían realidad
Mis recuerdos del amor serán tuyos.

Algunos dicen que el amor es aguantar y algunos dicen en dejar ir.
Y algunos dicen que el amor es todo, y algunos dicen que no lo conocen.

Quizás el amor es como las montañas, llena de conflictos, llena de cambios.
Como un fuego cuando hace frío afuera, atronador cuando llueve.
Debería vivir para siempre, y todos mis sueños se harían realidad
Mis recuerdos del amor serán tuyos.

Para ti, mi amor. Porque quizás nuestro amor es como surcar el mar cuando hay una galerna pero te juro que prefiero mil veces un amor tempestuoso contigo a un cuento de hadas con el príncipe encantado…

MI primera vez. (relato publicado en el concurso de relatos de TMB)

Después de publicar la entrada anterior, a los pocos días recibí un correo electrónico avisándome que había sido publicado mi relato en el concurso de relatos de TMB. Sólo eso, sin añadir nada más. Tengo que reconocer que me quedé un poco extrañada. No había cambiado ni una coma del relato ni lo había vuelto a enviar y en el correo no me daban una explicación de porqué ahora sí cumplía las bases y antes no.
No sé si la publicación de la entrada anterior tuvo algo que ver… Y me gustaría aclarar que con esa entrada no quería que se me publicara el relato sí o sí. Lo que yo quería era una aclaración, que alguien me explicara en que puntos no cumplía las bases…

Pero de todas maneras me alegro sobremanera de que al final mi pequeña historia participe en el concurso.

Señores de TMB, les agradezco el gesto, y quiero aprovechar esta entrada para sugerirles que para el año que viene vuelvan al formato de otros años en el que cada link te conducía al relato en cuestión y podías ver cuantos lectores tenías y estos podían opinar sobre el relato vía la opción “me gusta” y podían compartirlo si así lo deseaban…

Lo dicho, muchas gracias…